El teatro
Para otros usos de
este término, véase Teatro (desambiguación).
Para los inicios del
Teatro, véase Teatro de la Antigua Grecia.
El teatro es la rama de las artes escénicas relacionada
con la actuación, que representa historias actuadas frente a los
espectadores o frente a una cámara usando una combinación de discurso, gestos, escenografía, música, sonido y espectáculo.
También se entiende por «teatro» al género literario que comprende las obras de teatro representadas
ante un público o para ser grabadas y reproducidas en cine ante un público, así
como a la edificación donde se presentan tradicionalmente
dichas obras o grabaciones. En adición a la narrativa común, el estilo de
diálogo, el teatro también toma otras formas como la ópera,
el ballet,
el cine,
la ópera china y la pantomima.
El Día Mundial del Teatro se celebra desde
1961, cada 27 de marzo.
Aproximación histórica
La mayoría de los estudios consideran que los orígenes
del teatro deben buscarse en la evolución de los rituales mágicos relacionados
con la caza,
al igual que las pinturas rupestres, o la recolección agrícola
que, tras la introducción de la música y la danza, se embocaron en auténticas
ceremonias dramáticas donde se rendía culto a los dioses y se expresaban los
principios espirituales de la comunidad. Este carácter de manifestación sagrada
resulta un factor común a la aparición del teatro en todas las civilizaciones.
Tipos
Drama
Un drama es un modo específico de ficción representado en
una obra de teatro. El término proviene de una palabra griega que significa
"acción",
"hacer" o "actuar". La puesta en escena de un drama en el
teatro, es realizada por actores en un escenario frente a una audiencia,
presupone la adopción de modos colaborativos de producción y una forma
colectiva de recepción. A diferencia de otras formas de literatura, la
estructura dramática de los textos, se encuentra directamente influenciada por
esta producción colaborativa y recepción colectiva.
El modo
dramático ha sido considerado un género de la poesía, y se lo ha contrastado
con los modos épico y lírico comenzando con la Poética de Aristóteles,
la obra más antigua sobre teoría dramática. El uso de la palabra
"drama" en un sentido estricto se utiliza para hacer referencia un
tipo específico de obra de teatro del siglo XIX. En este sentido drama se
refiere a una obra que no es ni una comedia ni una tragedia, la palabra drama abarcaba
todos los tipos de obras de teatro, tragedias, comedias, y otras formas
intermedias.
A menudo el drama es combinado con elementos de música
y danza:
por lo general en la ópera la totalidad del texto del drama es cantado;
los musicales por
su parte por lo general contienen tanto diálogo hablado
como canciones;
y algunas formas de drama incluyen música incidental o un acompañamiento
musical que acompaña y refuerza el diálogo. En ciertos periodos algunos dramas
fueron escritos para ser leídos en vez de para ser puestos en escena. En
la improvisación, el drama no
existe previo al momento de la obra; los actores crean y desarrollan un
argumento dramático de manera espontánea ante la audiencia.
Tragedia
La tragedia es una imitación de una acción que es seria, completa, y que
posee cierta magnitud: en un lenguaje con los varios tipos de ornamentos
artísticos, los diversos tipos asociados con las distintas partes de la obra;
en forma de una acción, no una narrativa; mediante la compasión y el miedo
afectando el desarrollo de estas emociones.
La tragedia se
encuentra entroncada con una tradición específica de drama que ha
desempeñado un rol único y muy importante en la definición histórica de
la civilización occidental.
Elementos básicos del teatro
El teatro como se ha podido observar, constituye un
todo orgánico del que sus diferentes elementos forman una parte indisoluble.
Esos elementos, no obstante, poseen cada uno características y leyes propias y,
en función de la época, de la personalidad del director o de otras
circunstancias, es habitual que se conceda a unos u otros mayor relevancia
dentro del conjunto. Estos elementos son:
Texto
Las obras dramáticas se escriben en diálogos y
en primera persona, en el que existen las acciones que van entre paréntesis,
(llamado lenguaje de acotaciones).
En la tradición occidental, el texto, la obra dramática,
se ha considerado siempre la pieza esencial del teatro, llamado "el arte
de la palabra". Dado que, de forma más matizada, esta orientación
predomina también en las culturas orientales, cabe cuando menos admitir como
justificada tal primacía. A este respecto deben hacerse, no obstante, dos
consideraciones: en primer lugar, el texto no agota el hecho teatral, pues una
obra dramática no es teatro hasta que se representa, lo que implica como mínimo
el elemento de la actuación; en segundo lugar, son numerosas las formas
dramáticas arcaicas y los espectáculos modernos que prescinden por completo de
la palabra o la subordinan a elementos cual la mímica,
la expresión corporal, la danza, la música,
el despliegue escénico.
Dirección
La personalidad del director como artista creativo se
consolidó a fines del siglo XIX, aunque su figura ya existía como coordinador
de los elementos teatrales, desde la escenografía a
la interpretación. A él corresponde convertir el texto, si existe, en teatro,
con los procedimientos y objetivos que se precisen.
Actuación
Las técnicas de actuación han
variado enormemente a lo largo de la historia y no siempre de manera uniforme.
En el teatro occidental clásico, por ejemplo los grandes actores, los
"monstruos sagrados", tendían a enfatizar las emociones con objeto de
destacar el contenido de la obra, en la comedia del arte el
intérprete dejaba rienda suelta a su instinto; los actores japoneses del Nō y kabuki,
hacen patentes determinados estados de ánimo por medio de gestos simbólicos,
bien de gran sutileza o deliberadamente exagerados.
En el teatro moderno se ha impuesto por lo general la
orientación naturalista, en que el actor por medio de adquisición de técnicas
corporales y psicológicas y del estudio de sí mismo y del personaje, procura
recrear en escena la personalidad de éste.
Sin embargo, actualmente, a inicios del siglo XXI, la
actuación teatral con tendencia naturalista está siendo replanteada seriamente.
La teatralidad contemporánea requiere una crítica del naturalismo como simple
reproducción del comportamiento humano, pero sin lazos con su entorno.
Otros elementos
De forma estricta, se entiende por decorado al
ambiente en que se desarrolla una representación dramática, y por escenografía,
al arte de crear los decorados. Hoy en día, tiende a introducirse en el
concepto de "aparato escenográfico" a todos los elementos que
permiten la creación de ese ambiente, entre los que cabría destacar
fundamentalmente a la maquinaria o tramoya y la iluminación.
A lo largo del tiempo y en diferentes momentos de la
historia del teatro, la escenografía ha sufrido importantes transformaciones.
Antes de que el teatro existiera como lo conocemos ahora las representaciones
se realizaban con un sentido ritual y en ellas ya se utilizaban los decorados
para dar más realce, misterio, ambientación e imagen escénica y
espectacularidad a los actos rituales.
En la antigüedad, la escenografía se hallaba
condicionada a limitaciones técnicas y arquitectónicas, circunstancia que se
mantuvo durante toda la Edad Media. Fue ya a fines del Renacimiento y,
sobre todo, durante los siglos XVII y XVIII, cuando la escenografía comenzó a
adquirir realce, gracias al perfeccionamiento de la perspectiva pictórica, que
permitió dotar de mayor apariencia de profundidad al decorado, y posteriormente
al desarrollo de la maquinaria teatral. En el siglo XIX, con la introducción del
drama realista, el decorado se convirtió en el elemento básico de la
representación. El descubrimiento de la luz eléctrica, en fin, dio pie al auge
de la iluminación. Las candilejas, que en principio eran un elemento
accesorio, se consideran poéticamente un símbolo del arte teatral.
Estrechamente vinculado con la concepción escénica, se
ha hallado siempre el vestuario. En el teatro griego, la tosquedad de los decorados
se compensaba por medio de máscaras y las túnicas estilizadas de los actores,
cuyo objeto era de resaltar el carácter arquetípico de los personajes.
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